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Auditoría de empresa

Analizamos tus procesos, detectamos qué se puede automatizar y te entregamos un plan priorizado: qué hacer primero, qué después y qué no merece la pena tocar. Es el servicio de entrada: sirve para decidir con datos y no a ojo. Si luego contratas un proyecto con nosotros, la auditoría se descuenta entera.

Una consultora con una tablet recorre un taller metalúrgico junto al dueño, que señala hacia un punto de la nave

Sabes que hay cosas en tu negocio que se hacen a mano y que no deberían. Lo que no sabes es cuáles compensan, cuáles no y por dónde se empieza. Y contratar un proyecto grande a ciegas impone. La auditoría existe justo para eso: nos metemos en tu operativa, la contamos como funciona hoy y te la devolvemos por escrito, con las oportunidades ordenadas por prioridad y con las que no compensan marcadas como tales. Si luego trabajamos juntos, no la pagas.

¿Qué miramos cuando vamos a tu negocio?

Empezamos por cómo trabajas de verdad, no por cómo debería ser. Qué entra por dónde: correos, llamadas, WhatsApp, papel que vuelve de la furgoneta. Quién teclea el mismo dato dos veces y en qué dos sitios. Dónde se pierden las consultas que llegan a deshora. Qué programas tienes, cuáles usas de verdad y si se hablan entre ellos o hay una persona haciendo de puente. Y cuánto de todo eso lo sostiene una hoja de cálculo que empezó siendo provisional hace años. Somos del Campo de Gibraltar: si hay que ir a la nave, a la oficina o al local a verlo, vamos.

Qué hay dentro del informe

Tres partes. Los procesos que hemos mirado, contados como funcionan hoy, con sus pasos manuales y sus atascos. Las oportunidades detectadas, cada una con lo que haría falta para construirla y con lo que cambiaría en tu día a día. Y un plan por orden: qué hacer primero, qué puede esperar y qué no merece la pena tocar. El orden importa más que la lista. Conviene empezar por algo pequeño y muy repetido antes que por lo grande que impresiona, porque se nota enseguida y te dice si esto va bien encaminado. El informe es tuyo: si no sigues con nosotros, te lo llevas.

A veces la conclusión es «esto no lo automatices»

Es la parte que menos nos conviene escribir. Hay procesos que pasan cuatro veces al mes y cuestan diez minutos: automatizarlos es gastar en algo que no vas a notar. Hay otros que ya resuelve una herramienta del mercado por una suscripción, y lo honesto es decirte cuál y que la compres, no venderte un desarrollo. Y hay procesos que están rotos: automatizarlos no los arregla, acelera el desorden. Primero se ordena, después se automatiza. Una auditoría en la que todo acaba en «sí, y además os lo hacemos nosotros» no es una auditoría: es un presupuesto disfrazado.

Si luego trabajamos juntos, la auditoría no la pagas

El importe se descuenta íntegro del primer proyecto que contrates con nosotros. Íntegro es entero, no una parte. Si acabamos construyendo algo, la auditoría te ha salido gratis. Si no, te quedas con el informe igual y puedes ejecutarlo por tu cuenta o llevárselo a otro proveedor. Lo hacemos así porque nos obliga a ser útiles: si la auditoría fuera un producto en sí mismo, nos convendría alargarla y llenarla de páginas. Como se descuenta, lo único que nos conviene es acertar. Cuánto cuesta te lo decimos en la llamada, cuando sepamos qué hay que mirar.

La hace quien tendría que construirlo

No somos una consultora que entrega un PDF y se va. La auditoría la hacen las mismas personas que escribirían el código si decides seguir, y eso cambia lo que acaba dentro del informe. Cuando el que propone es el que luego tiene que entregarlo, nadie escribe «integrar el ERP con el CRM» como si fuera una línea de una presentación: hay que mirar si ese ERP tiene API, qué devuelve y qué se rompe cuando el dato viene raro. Esa comprobación se hace durante la auditoría, no después. Por eso lo que te llevas es un plan construible y no una lista de deseos.

¿Para quién sí y para quién no?

Si ya sabes exactamente qué quieres construir —el asistente de WhatsApp, la aplicación de partes de trabajo, la integración que te falta—, no necesitas una auditoría: necesitas un presupuesto. Llámanos y nos saltamos este paso. La auditoría es para el caso contrario: notas que hay cosas que se hacen a mano y te chirrían, pero no sabes cuáles compensan ni por dónde empezar. Tampoco hace falta ser una empresa grande: un negocio de dos personas tiene menos procesos, pero los que tiene los repite todos los días. Cuéntanos tu caso y te decimos si podemos hacerlo, cómo lo enfocaríamos y qué costaría. Si no es para nosotros, también te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una auditoría?
Depende de cuántos procesos haya que analizar y de si hay que ir a más de un sitio. Te lo decimos en la primera llamada, cuando sepamos el tamaño de lo que hay que mirar, y antes de que te comprometas a nada. Lo que no depende de nada: el importe se descuenta entero del primer proyecto que contrates con nosotros.
¿Y si concluís que no hay nada que automatizar?
Entonces te lo decimos, y es una conclusión válida: te has quitado la duda y no te has gastado el dinero en un proyecto que no iba a servir. Y si aparece algo, no tiene por qué ser lo que venías buscando: es normal pedir un chatbot y descubrir que lo que descuadra el día es cómo entran los albaranes.
¿Me obliga a contratar algo después?
No. La auditoría se entrega y ahí termina la obligación por las dos partes. El informe es tuyo: puedes ejecutarlo por tu cuenta, dárselo a tu informático o pedir presupuesto a otro proveedor con él en la mano. El descuento íntegro en el primer proyecto es una opción que tienes, no un compromiso que firmas.
¿Interrumpe mucho al equipo?
Poco, pero algo sí: necesitamos hablar con quien hace la tarea, no solo con quien la manda. Quien mejor sabe dónde está el atasco es quien lo sufre todos los días. Son conversaciones cortas, en el puesto y sin parar nada, y pedimos ver el proceso en marcha en lugar de que nos lo cuenten.

Guías y artículos sobre esto

Lo que hemos escrito sobre este servicio: casos por sector, normativa y cómo decidir. Todas las guías están en la sección de guías.

Cómo trabajamos

  1. 01

    Entender

    Nos sentamos contigo a ver cómo trabajas de verdad. Salimos sabiendo qué tiene sentido construir y, sobre todo, qué no.

  2. 02

    Construir

    Lo montamos sobre las herramientas que ya usas y te lo enseñamos funcionando, no en un powerpoint.

  3. 03

    Acompañar

    Medimos, ajustamos y estamos localizables. El software no se instala y se olvida.

Otros servicios