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Chatbots e IA conversacional

Construimos asistentes conectados a tu operativa: consultan tu agenda, escriben en tu CRM y cierran la reserva. No son un árbol de botones con otro nombre.

Una dependienta mira el móvil tras el mostrador de un comercio de barrio con zócalo de azulejo, mientras un cliente espera al fondo

Un cliente te escribe por WhatsApp un sábado a las once de la noche: quiere cambiar la cita del martes. Si no hay nadie, esperará al lunes o se irá al siguiente de la lista. Si lo que hay es un menú de botones, tampoco lo resuelve: acabará escribiendo «hablar con una persona». Lo que construimos es lo otro. Un asistente que entiende lo que le piden, mira tu agenda de verdad y cierra el cambio ahí mismo.

«Pulse 1 para citas»: por qué el bot que ya conoces no resuelve

El bot de menú es una centralita escrita. Te da tres opciones, eliges una y te da otras tres. Mientras tu pregunta esté en la lista, bien. En cuanto se sale un dedo —«tengo cita el martes pero me ha salido un viaje, ¿me la pasas a la semana que viene?»— el árbol se acaba y aparece el «no te he entendido». Un asistente conversacional no va por menús: interpreta la frase entera, saca lo que importa (qué cita, qué quiere hacer, cuándo le viene bien) y actúa sobre tu sistema. Para el cliente la diferencia es que no tiene que aprender a hablar con tu bot. Escribe como le escribiría a un conocido.

¿Por qué WhatsApp y no un chat en tu web?

Porque ahí ya está tu cliente y no tiene que instalar ni recordar nada. La mensajería instantánea la usó el 94,7% de la población española en 2025, frente al 82,3% de media europea. Un chat de la web solo existe mientras la pestaña está abierta: si el cliente la cierra, la conversación se pierde y la respuesta acaba en un correo que igual no abre. En WhatsApp el hilo se queda ahí, con su historial, y el aviso le llega al bolsillo. Cuando entra una persona a continuar, ve todo lo hablado antes. Si tu caso pide web, Instagram o Telegram, se monta igual: cambia la puerta, no lo de dentro.

Fuente: Eurostat, uso de internet por particulares (mensajería instantánea, datos de 2025)

Un asistente que no está conectado a nada solo sabe contestar

La parte visible de un chatbot es la conversación. La que decide si sirve es la de debajo: a qué está enchufado. Si no tiene acceso a tu agenda, no sabe qué huecos quedan y lo único que puede prometer es que alguien llamará. Si no escribe en tu CRM, lo hablado se queda en un móvil y no se entera nadie. Lo montamos al revés: primero se define qué tiene que poder consultar y qué tiene que poder escribir, y encima de eso se conversa. Es lo que hacemos en nuestra casa. El formulario de esta web no manda un correo: crea la ficha en nuestro CRM con lo que nos has contado, y cuando te llamamos ya lo tenemos delante.

Dónde está la raya: lo repetitivo para el bot, la relación para ti

Un asistente hace bien lo que se repite y no pide criterio: horarios, dónde estáis, si queda hueco el jueves, cómo va un pedido, mover una cita, recoger los datos de quien escribe a las tres de la mañana. En cuanto la conversación pide criterio —una reclamación, un cliente enfadado, una venta que se cierra hablando—, resume lo dicho y pasa el hilo a una persona, sin volver a preguntar lo ya preguntado. Y hay conversaciones que no se automatizan. Si alguien empieza a contar síntomas, eso son datos de salud, categoría especial del RGPD, y la AEPD pide extremar el cuidado con ellos. Ahí el asistente coge la cita y nada más.

Fuente: AEPD, guía de adecuación al RGPD de tratamientos con inteligencia artificial

El bot tiene que decir que es un bot

No es una opción de configuración ni una cuestión de estilo. El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obliga a que un sistema automático se identifique como tal ante la persona con la que habla. Lo montamos así de serie, y además conviene: quien sabe que le contesta un asistente pregunta más directo y no se molesta cuando le dicen que eso lo ve mejor un compañero. El engaño se descubre enseguida y se lleva por delante la confianza. Con eso van dos cosas más que damos por descontadas: poder pedir persona en cualquier momento y guardar lo justo, no la conversación entera por si acaso.

Fuente: Comisión Europea, marco regulatorio de la inteligencia artificial (Reglamento UE 2024/1689, art. 50)

Cuándo no te compensa montarlo

Si te escriben cuatro clientes a la semana y los atiendes tú en el momento, esto te da trabajo sin quitarte ninguno. Si cada consulta es distinta y se resuelve hablando, el asistente estorba más de lo que ayuda. Si lo que se te atasca es el teléfono y no el WhatsApp, lo tuyo es un agente de voz. Si lo que te come el día es trabajo interno que nadie ve desde fuera, eso es un agente de IA. Y si tu agenda vive en una libreta, primero hay que tener de dónde leer. Cuéntanos tu caso y te decimos si podemos hacerlo, cómo lo enfocaríamos y qué costaría. Si no es para nosotros, también te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Se nota que es un bot?
Sí, y a propósito: se presenta como sistema automático desde el primer mensaje, porque la ley obliga. Lo que no se nota es el menú. No hay que pulsar números ni acertar con una palabra clave; el cliente escribe como escribe siempre. Y cuando pide hablar con alguien, pasa a una persona con la conversación entera detrás.
¿Y si no sabe algo o se equivoca?
Está montado para reconocerlo en vez de rellenar el hueco. Cuando la pregunta se sale de lo que puede consultar, lo dice y pasa el hilo a una persona con lo hablado hasta ahí. Antes de ponerlo a funcionar lo probamos con conversaciones reales de tu negocio, también las torcidas: las que se van del tema y las que preguntan tres cosas a la vez.
¿Puedo meterme yo en mitad de una conversación?
Sí, y conviene. El asistente atiende y tú ves el hilo; en cuanto entras a escribir, se aparta y no vuelve a esa conversación salvo que se lo indiques. También puedes tenerlo apagado en horario de oficina y dejarlo solo por la noche y los fines de semana, que suele ser cuando más falta hace.
¿Cuánto cuesta un chatbot de estos?
Depende de a cuántos sistemas tenga que conectarse y de si esos sistemas dejan entrar: no es igual leer una agenda que ya vive en la nube que sacar los huecos de un programa cerrado. Por eso no ponemos precios en la web. Cuéntanos qué tendría que resolver y te decimos qué costaría el tuyo.

Guías y artículos sobre esto

Lo que hemos escrito sobre este servicio: casos por sector, normativa y cómo decidir. Todas las guías están en la sección de guías.

Cómo trabajamos

  1. 01

    Entender

    Nos sentamos contigo a ver cómo trabajas de verdad. Salimos sabiendo qué tiene sentido construir y, sobre todo, qué no.

  2. 02

    Construir

    Lo montamos sobre las herramientas que ya usas y te lo enseñamos funcionando, no en un powerpoint.

  3. 03

    Acompañar

    Medimos, ajustamos y estamos localizables. El software no se instala y se olvida.

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