Desarrollo web
Diseñamos y programamos la web entera, no una plantilla retocada. Corporativas, catálogos, portales con área privada o comercio electrónico, con la capa de IA integrada en el producto y no pegada encima.

Tu web la hizo alguien hace años, o la montaste tú un fin de semana con una plantilla. Enseña quién eres, más o menos, y ahí se acaba: no conoce tu catálogo, no mira tu agenda y lo que entra por el formulario termina en un correo que alguien reenvía a mano. Una web a medida empieza por el otro lado: por cómo trabajas y por qué quieres que pase cuando alguien la usa.
¿En qué se nota que una web no es una plantilla?
Una plantilla es un diseño hecho para nadie en concreto, y por eso sirve para tantos negocios: no conoce a ninguno. El problema aparece cuando pides algo que no viene de fábrica. Que el presupuesto lo pida el cliente y salga ya con sus datos. Que el aviso llegue al almacén y no a un correo. Entonces empieza el pegote: una extensión, otra encima, y una web que carga cosas que no usas. A medida no significa más bonito: significa que la estructura sale de tu negocio, y que lo raro de tu negocio deja de ser un problema técnico.
¿Qué tipo de web necesitas de verdad?
Corporativa: cuenta quién eres, qué haces y por qué llamarte a ti. No por pequeña es la más fácil: hay que decidir qué se cuenta y qué sobra. Catálogo: fichas, filtros y fotos, pero el cobro sigue fuera. Portal con área privada: cada cliente entra con su usuario y ve lo suyo —sus expedientes, sus pedidos, sus documentos— y deja de llamarte para preguntar cómo va. Comercio electrónico: además se paga, y eso arrastra stock, envíos, devoluciones y facturas; si vendes a empresas, cuenta también con la factura electrónica obligatoria que ya está publicada en el BOE. Se puede empezar por una y crecer hacia otra. Y si lo tuyo cabe en una página con tu teléfono y lo que haces, te lo diremos.
Fuente: BOE, real decreto de la factura electrónica entre empresas y profesionales
La IA va dentro del producto, no pegada encima
Pegada encima es la burbuja de chat de la esquina, que solo sabe lo que ha leído en la propia web. Dentro es otra cosa: el buscador entiende al cliente aunque no use tus palabras, y lo que entra por el formulario llega clasificado a tu sistema, no a un correo. Eso se decide al diseñar, porque cambia cómo se guardan los datos. El formulario de esta web escribe directamente en nuestro CRM. Si además quieres un asistente que mire la agenda y reserve hora, eso es el servicio de chatbots. Y cuando la web habla con una persona, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obliga a que se identifique como sistema automático. Lo montamos así de serie.
Fuente: Comisión Europea, marco regulatorio de la inteligencia artificial
¿De quién es la web el día que te vas?
Es la pregunta que hay que hacer antes de firmar, y la más cara. En una web hay cinco cosas que pueden estar a tu nombre o al de otro: el dominio, el alojamiento, el código, los contenidos y los accesos. Si el dominio lo registró quien te la hizo, el día que os separéis discutís por tu dirección de internet, no por el diseño. Nosotros lo dejamos al revés desde el principio. El dominio, a tu nombre. El alojamiento, tuyo y con tus claves. El código te lo llevas. Los textos y las fotos, tuyos, con su licencia documentada. Y si mañana sigue otro, puede continuar donde lo dejamos. Pídelo por escrito, a nosotros y a quien te haga la oferta.
Una web lenta en el móvil no la ve nadie
La gente entra desde el móvil, con prisa y a veces con mala cobertura. Si tarda, nadie espera: se vuelve atrás y abre la siguiente. Lo que la frena suele ser lo mismo: fotos subidas tal como salieron de la cámara y scripts de terceros que traen su propia fiesta. Eso se arregla trabajando, no comprando una extensión. Va junto con la accesibilidad, la otra mitad del oficio: contraste para leer al sol, todo manejable con el teclado, formularios etiquetados y un texto alternativo que describa la foto, no que repita el titular. En esta página, si nadie ha escrito ese texto, la plantilla no pinta la foto. Abre el código y lo compruebas.
Una web se entrega, pero no se termina
El día de la entrega no es el final. Cambian los precios, entra un servicio nuevo, aparece un fallo de seguridad y hay que actualizar. La pregunta importante no es quién la construye: es quién la mantiene y quién la va a tocar el martes que viene. Según el INE, el 54,4% de las empresas españolas no tiene ningún asalariado: muchas veces, quien cambia un precio en la web es quien atiende el mostrador. Si para mover una coma hay que abrir un ticket, no se mueve nunca. Por eso el editor lo tiene que poder usar alguien que no programa. Cuéntanos tu caso y te decimos si podemos hacerlo, cómo lo enfocaríamos y qué costaría. Si no es para nosotros, también te lo decimos.
Fuente: INE, Directorio Central de Empresas a 1 de enero de 2025
Preguntas frecuentes
- ¿Puedo actualizar la web yo mismo?
- Sí, y se diseña para eso. Textos, precios, fotos y entradas nuevas se cambian desde un editor, sin tocar código, y te enseñamos con tu web delante y no con un manual. Lo que no conviene que toque cualquiera queda protegido: un panel donde todo se puede romper no lo usa nadie.
- Ya tengo web. ¿La rehago o la arreglo?
- Depende, y rehacer no siempre sale a cuenta. Si la tuya carga rápido, se ve bien en el móvil y te trae trabajo, el problema no está ahí. Si cada cambio hay que pedirlo fuera, si en el móvil se ve rota o si nadie sabe dónde está el dominio, ahí sí hay proyecto. Lo miramos antes de proponerte nada.
- ¿Sale posicionada en Google?
- Sale preparada, que no es lo mismo. Se construye para que se indexe: rápida, entendible y con datos estructurados. Esa base va incluida; trabajar las posiciones después es otro servicio, el de posicionamiento. Salir arriba depende del contenido, del tiempo y de lo que hagan otros; quien te prometa un puesto te vende algo que no controla. Eso es la base.
- ¿Cuánto cuesta una web?
- Depende del tipo, de cuántos tipos de página haya que diseñar, de si hay que conectarla con tus sistemas y de quién escribe los textos y hace las fotos. Una tienda con pasarela de pago no se parece a una corporativa. Te lo decimos en la llamada, cuando sepamos qué hay que construir.
Guías y artículos sobre esto
Lo que hemos escrito sobre este servicio: casos por sector, normativa y cómo decidir. Todas las guías están en la sección de guías.
- Programación y software a medida en Algeciras
Programación a medida en Algeciras: cuándo compensa encargar software propio, las cinco preguntas que hacer al desarrollador y las señales de alarma.
Cómo trabajamos
01
Entender
Nos sentamos contigo a ver cómo trabajas de verdad. Salimos sabiendo qué tiene sentido construir y, sobre todo, qué no.
02
Construir
Lo montamos sobre las herramientas que ya usas y te lo enseñamos funcionando, no en un powerpoint.
03
Acompañar
Medimos, ajustamos y estamos localizables. El software no se instala y se olvida.
Otros servicios
Chatbots e IA conversacional
Asistentes que hablan con tus clientes en WhatsApp y resuelven de verdad.
Ver detalleAplicaciones a medida
Software que no existe en el mercado porque tu proceso es tuyo.
Ver detalleAutomatización documental
Facturas, albaranes y contratos que se leen y clasifican solos.
Ver detalle