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Aplicaciones a medida

Aplicaciones móviles y web construidas sobre tu forma de trabajar. Cuando ninguna herramienta del mercado encaja, la alternativa no es cambiar tu proceso: es construir la herramienta.

Un operario con chaleco reflectante consulta una tablet junto a las estanterías de palés de una nave logística

Has pedido presupuesto para una aplicación y todo el mundo te ha dicho que sí. Nosotros empezamos por otra pregunta: ¿seguro que hace falta construirla? Un software a medida es caro de hacer, caro de sostener y solo lo conoce quien lo escribió. Cuando tu proceso es igual que el de los demás, gana la herramienta del mercado. Cuando tu proceso es justo lo que te distingue, no hay herramienta que valga. Este servicio es para el segundo caso.

¿Seguro que no existe ya hecho?

Empezamos por descartar. Si lo que necesitas es facturar, agendar citas, controlar un almacén corriente o pasar partes de trabajo, eso ya existe. Y una herramienta de catálogo tiene tres ventajas que un desarrollo no te va a dar: cuesta menos, la han probado antes personas que no eres tú, y cuando aparece un fallo lo arregla su fabricante mientras tú duermes. Nosotros ganamos más construyendo. Aun así te vamos a decir que la compres, porque el proyecto que no debió hacerse acaba mal para los dos: tú pagas un mantenimiento que no querías y nosotros sostenemos algo que nadie abre.

¿Cuándo sí compensa construirlo?

En tres situaciones. La primera: el proceso es tu ventaja. Haces algo de una forma que a tus competidores les cuesta copiar, y meterlo en un programa de catálogo te obliga a hacerlo como todos. La segunda: el coste está en las costuras. No en cada programa por separado, sino en la persona que hace de puente copiando de una pantalla a otra. Si eso se arregla conectando lo que ya tienes, es Integración de sistemas y sale más barato; si lo que falta es la pieza que debería vivir en medio y no la vende nadie, hay que escribirla. La tercera: tu caso no está contemplado. Pasa en sectores estrechos, como aduanas, transporte o agrario, donde nadie ha construido lo tuyo.

¿De verdad hace falta una app en la tienda?

Cuando pides una aplicación sueles imaginarte un icono en el móvil. A veces es lo correcto: si tu gente trabaja sin cobertura, necesita la cámara, el GPS o avisos que entren con el teléfono bloqueado, tiene que ser una app nativa. Pero antes va otra pregunta: ¿se la va a instalar alguien? Un cliente que te compra dos veces al año no se descarga nada. Ahí llega más lejos una web que funcione bien en el móvil, o una conversación por mensajería, porque es donde ya está la gente: el 94,7% de la población española usó mensajería instantánea, frente al 82,3% de media de la Unión Europea. Con tu propio equipo es distinto: lo que se usa a diario sí se instala.

Fuente: Eurostat, uso de mensajería instantánea en España (2025)

Se empieza por una pieza, y antes de programarla se enseña

Nunca empezamos por el sistema entero. Elegimos la pieza que más veces se repite en tu día y construimos esa, aunque parezca poca cosa al lado de lo que tenías en la cabeza. Se nota antes y te dice pronto si esto va bien encaminado. Y antes de escribir código, el prototipo: pantallas que se pinchan, con tus datos y tus nombres, para que digas «aquí falta un campo» cuando cambiarlo es mover un cuadro y no reescribir media aplicación. Esto no es cosa de empresas grandes: el 54,4% de las empresas españolas no tiene ningún asalariado, y ahí lo hecho a medida solo compensa si empieza pequeño.

Fuente: INE, DIRCE a 1 de enero de 2025

El código es tuyo y el plan de salida se escribe al principio

El código se escribe en tu repositorio, con tu cuenta, desde el primer día. No te lo entregamos al final como quien devuelve una fianza. Lo mismo con lo que haya que contratar por debajo, el servidor, la base de datos o el correo saliente: las cuentas van a tu nombre y las pagas tú. El plan de salida se acuerda al empezar, cuando todavía nos llevamos bien: dónde está el código, cómo se despliega y qué necesita otro equipo para cogerlo y seguir. Pregúntaselo a todo el que te haga una oferta, no solo a nosotros. Si alguien no te lo pone por escrito antes de empezar, pregúntate por qué.

Un software a medida no se termina: se mantiene

El día que entra en producción no acaba nada. Apple y Google cambian las reglas de sus tiendas y de sus sistemas, y una aplicación que no se toca deja de instalarse sola. Las librerías con las que está hecha publican parches de seguridad que hay que aplicar. Tu negocio cambia y aparece el caso que nadie contó. Y la ley se mueve: si tu aplicación emite facturas, la factura electrónica obligatoria entre empresas ya está publicada en el BOE y tu software tiene que ir detrás. Por eso el presupuesto tiene dos partes, construir y sostener, y te enseñamos las dos antes de firmar. Cuéntanos tu caso y te decimos si podemos hacerlo, cómo lo enfocaríamos y qué costaría. Si no es para nosotros, también te lo decimos.

Fuente: BOE, Real Decreto 238/2026 de factura electrónica

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si lo mío es estándar o de verdad no existe?
Mira qué has probado. Si has visto varios programas y todos hacen lo que necesitas con otro nombre, lo tuyo es estándar: cómpralo. Si todos fallan en el mismo punto, porque el dato del que depende tu negocio no cabe en ningún campo, ahí hay algo que no está construido. Si dudas, para eso está la auditoría.
¿El código es mío de verdad?
Sí. Se escribe en tu repositorio desde el primer día, y las cuentas de los servicios que haya que contratar van a tu nombre. Si mañana decides seguir con otro equipo, se lleva el código y la documentación, sin pedirnos permiso ni pagar un rescate por ellos.
¿Cuánto tarda en estar listo?
No te damos una fecha antes de saber qué hay dentro, y desconfía de quien te la dé en la primera llamada. Lo que sí te damos es el orden: primero el prototipo que puedes pinchar, después la pieza que más se repite en tu día y, a partir de ahí, lo decides tú viendo funcionar lo anterior.
¿Tengo que tenerlo todo decidido antes de empezar?
No, y si crees que lo tienes decidido, es probable que el prototipo te demuestre lo contrario. Lo que sí hace falta es que alguien de tu lado pueda decidir y tenga un rato para mirar lo que enseñamos. El proyecto que se atasca no es el difícil: es aquel en el que nadie contesta.

Guías y artículos sobre esto

Lo que hemos escrito sobre este servicio: casos por sector, normativa y cómo decidir. Todas las guías están en la sección de guías.

Cómo trabajamos

  1. 01

    Entender

    Nos sentamos contigo a ver cómo trabajas de verdad. Salimos sabiendo qué tiene sentido construir y, sobre todo, qué no.

  2. 02

    Construir

    Lo montamos sobre las herramientas que ya usas y te lo enseñamos funcionando, no en un powerpoint.

  3. 03

    Acompañar

    Medimos, ajustamos y estamos localizables. El software no se instala y se olvida.

Otros servicios